Por: César Castillo.
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En la Wicca, como religión con raíces de culturas politeístas, la
mayoría de los practicantes veneramos la representación de un Dios y
una Diosa. Dos poderosos aspectos de la Tierra y el Universo. Ya en
otro lugar se mencionó que las fuerzas de la Diosa y el Dios hacen
una especie de yin-yang: Dos fuerzas opuestas y complementarias;
energías femenina y masculina; una interacción de fuerzas que no
pueden existir una sin la otra.

La concepción de Dios en los tiempos remotos.

En la antigüedad, las culturas también veneraban a estos dos aspectos
de la vida. Recordemos que existen templos que son dedicados a los
astros con los que estos dioses son representados: el Sol y la Luna.
Las culturas primitivas eran politeístas porque creían en la
existencia de muchos dioses y seres divinos: las fuerzas naturales,
objetos celestiales, atmosféricos y terrenos (tales como estrellas,
lluvia, montañas y fuego). Todos ellos fueron identificados con
divinidades. También se han adorado a los dioses en forma de
vegetación (en particular, los árboles y plantas cultivadas) y
animales (por ejemplo, el mono en India y el colibrí entre los
aztecas). La adopción tanto de formas y características humanas como
de las vehementes pasiones humanas y comportamiento de los dioses
griegos y romanos.
Antes de la conquista del cristianismo, las culturas eran
matriarcales, pues su principal adoración era la feminidad. La mujer
procreadora, protectora y productora. En investigaciones
arqueológicas se han encontrado pequeñas estatuas de mujeres con
senos y vientres grandes, lo que representa la fuerza y la creación.
Ciertamente los Wiccanos damos un énfasis en el aspecto femenino de
la Deidad.
Con el paso del tiempo, el patriarcado reinó en estas culturas
convirtiendo a la mujer en tan sólo un "ente de cabellos largos". Tan
sólo observemos a México, cuando la conquista se extendió hasta
nuestras tierras hubo una humillación total para la mujer. Pronto el
sexo masculino era quien gobernaba al mundo y aún en la actualidad
existe cierta discriminación hacia las mujeres, y encontramos que la
mayoría de los practicantes de la Wicca son mujeres, porque aquí
encuentran la satisfacción de ser tomadas en cuenta y porque se
identifican fácilmente con la Diosa.
Pero, para los Wiccanos, los aspectos masculino y femenino son de
igual importancia, porque no tenemos discriminación hacia nadie, y en
esta práctica acogemos tanto a hombres como a mujeres. Decimos que
damos un mayor énfasis en el aspecto femenino porque la magia lunar,
la veneración a la naturaleza, la celebración de los Esbats, etc.
están íntimamente relacionadas con el aspecto femenino de nuestra
doctrina. Pero no podemos minimizar el aspecto masculino en ningún
momento, porque ambos hacen Uno solo. Cada practicante se
identificará con algún aspecto del Dios o la Diosa.

El Dios.

La percepción de Dios como varón fue creada al gobernar el
patriarcado en la mayoría de las regiones, tal y como ocurre ahora
por una cuestión meramente política; el hecho de que el hombre tenga
el control sobre la tierra y el cielo. Ni siquiera las divinidades
están exentas de caer en esta concepción del ser humano.
Pero para los Wiccanos el Dios es el aspecto masculino de las fuerzas
naturales. Es representado con el Cielo y el Sol y sus atributos son
vida, luz, energía, seguridad, valor, fuerza, el día y el fuego. El
Dios es eterno; el Caballero de los Cielos y el Jinete de los
Vientos. Esta concepción de Dios no tiene nada que ver con la
concepción del Dios omnipotente, misericordioso y que castiga, como
el de la religión cristiana. Nuestra concepción de Dios es el
conjunto de los aspectos ya mencionados en la naturaleza, tan
importante en el Camino Wicca.
El Dios también es representado por un ser con cuernos: el Dios
Astado con patas de cabra. Una imagen que fue distorsionada por el
cristianismo al querer desaparecer estas tradiciones, haciendo creer
a la población que este ser era el demonio; el señor de las tinieblas
que era adorado por las brujas. Una definición completamente
equivocada, ya quedo claro que los Wiccanos no reconocemos a ninguna
entidad conocida como satanás.
Los hombres fueron los que crearon a sus dioses a su imagen y
semejanza; vieron al Dios Astado como una divinidad masculina, un
principio activo, energético y fecundador, y a estos aspectos
rindieron tributo.

La Diosa.

La Diosa es el aspecto femenino de la naturaleza. Es representada con
la Tierra y la Luna y sus atributos son creación, protección,
fertilidad, instinto, la psique, la noche y el agua. La Diosa es
eterna; la Señora de Plata.
Las investigaciones antropológicas y arqueológicas han descubierto
que el primer concepto de Dios, por las culturas antiguas, fue mujer;
la Gran Diosa Madre. Una divinidad femenina, adorada como principio
pasivo y generador, venerando los atributos de la mujer. Cuando estas
culturas eran nómadas, la mujer ejercía un papel elemental en la
supervivencia del grupo, como reproductora, recolectora, etc. Y
cuando las sociedades se hicieron sedentarias, por la era agrícola,
el varón ganó mucho más importancia, pues comenzó a implicarse en las
actividades productivas. Entonces la sumisión de la mujer se extendió
hasta las divinidades, naciendo así el concepto del Dios masculino.
Ahora el neopaganismo viene a rescatar las creencias antiguas y a
adaptarlas a las necesidades modernas, venerando de nuevo a la Gran
Diosa Madre y a sus tres aspectos, cada uno con sus características
particulares, representadas con las tres fases de la Luna: creciente,
llena y menguante: los estados de la vida.

La Trinidad de la Diosa.

La Doncella.

Es el aspecto más joven de la Diosa, representada con una niña o una
mujer joven y bella, llena de energía y vitalidad. En esta fase, la
Señora es la Diosa de la creatividad, la inteligencia, la belleza, la
inocencia, la despreocupación y las habilidades. La Diosa del
amanecer y la primavera. Algunas veces representada como la joven
virgen y casta. Pero, en realidad, la faceta de Doncella refleja los
aspectos de creatividad, inocencia, el gusto por vivir, aprender y
conocer; el descubrimiento en nuestra búsqueda espiritual.
Se relaciona con la Luna creciente, el color blanco, las flores y los
animales silvestres, tales como el ciervo, a veces con el búho. Como
también se asocia con la primavera, celebramos a la Doncella en el
Ostara. E invocamos este aspecto para todos los comienzos.

La Madre.

Es el aspecto maternal de la Diosa y es el más conocido de ella, el
que fue venerado por las culturas y sociedades matriarcales. En esta
fase la Señora es la Diosa protectora del Universo. Representa
abundancia, poder, fertilidad, creación y amor infinito. La Diosa del
atardecer y el verano. Es la Madre creadora y destructiva, pues
contiene todos los aspectos de la naturaleza. La faceta de Madre
refleja, también, los aspectos de sabiduría, entendimiento, control,
poder, amor y compasión en nuestro interior.
Se relaciona con la Luna llena, el color rojo, la cosecha, y todos
los animales en general. La celebración de la Diosa Madre es durante
el Imbolc. Podemos invocar este aspecto para cuestiones de
desarrollo, protección, facultades psíquicas, paz, meditación, etc.
Es el aspecto más general y poderoso de la Diosa, el cual hay que
saber aprovechar siempre con sabiduría.

La Anciana.

Es el aspecto más oscuro y más sabio de la Diosa, también el menos
entendido. En esta fase la Señora es la Diosa de la muerte, la
oscuridad, la sabiduría infinita; el final para abrir paso a la
renovación. La Diosa de la noche y el invierno. Es llamada comúnmente
la Madre Terrible, porque este aspecto puede ser un tanto
desagradable, generando temor. Pero, mientras la Doncella es
comienzos y la Madre es madurez, la Anciana es el final, no la
maldad. La Señora en esta faceta representa el conocimiento absoluto,
la experiencia, la guía y la orientación hacia la verdad.
La Anciana ha sido venerada en distintas culturas como la Diosa del
mundo de los muertos, el sitio entre cada reencarnación del alma,
conocido posteriormente como el "Infierno", pero sólo porque se
asociaba a la muerte con algo demoníaco. Sin embargo sabemos que no
es así, que la muerte es parte del ciclo de la vida, la cual todos
los paganos contemplamos; pues el simbolismo de la Anciana nos
recuerda que la vida es un eterno movimiento de ciclos, tanto en la
naturaleza como en nosotros mismos al ser parte de ella.
Se relaciona con la Luna menguante, colores negro y violeta, los
animales como el búho, el lobo o el cuervo. Su celebración es durante
el festival de los muertos: el Samhain. Podemos invocar este aspecto
para los asuntos que se relacionen con los finales, el descanso, la
muerte, la vejes, la sabiduría, etc. También para establecer una
comunicación con nuestros guías, maestros y protectores espirituales.

El Gran Espíritu.

Es común que los practicantes de la Wicca usemos este término, y lo
utilizamos para designar la unión del poder del Dios y la Diosa. A
continuación una breve explicación de lo que como Wiccano esto
significa: En el pentagrama, la punta superior de la estrella es la
representativa de este poder, en conjunto con el ser humano. El Gran
Espíritu, es la Energía Universal, el Macrocosmos del que somos
parte, la Fuerza creadora de vida.
El Dios y la Diosa no son dos seres sentados en el cielo
observándonos. Ni seres que están allá para juzgarnos; castigarnos
cuando hacemos el mal o premiarnos cuando hacemos el bien (ya sabemos
que esto es una ley universal llamada causa y efecto). El Gran
Espíritu es Energía, la energía de la tierra, de las plantas,
animales, humanos, planetas, estrellas, del Universo infinito. El
Gran Espíritu es el conjunto del Todo y de la Nada. El Gran Espíritu
es Amor en su más pura y máxima expresión. Una expresión que nuestra
evolución como seres humanos no nos permite entender aún.
Es una Fuerza que fluye y vive dentro de cada uno de nosotros, porque
somos parte de este Ser Divino; nuestra conexión con Él/Ella jamás
desaparece y nosotros simplemente decidimos estar conectados y
experimentarla de una manera más consciente.
Ha sido llamado y representado de diferentes maneras: Con el Sol o
con la Luna o con imágenes cristianas; ha tomado forma de Dios o de
Diosa, pero todo esto es una concepción humana. Llamémosla Lugh,
Brahman, María o Jehová. El hecho es que por cualquier forma que le
demos, o cualquier nombre que le pongamos, será siempre la misma
Energía, con percepciones diferentes sobre ella.
La percepción de la mayoría de los Wiccanos, es que esta Energía es
vista como una dualidad. Porque es lo que vemos en la naturaleza, a
la que veneramos. El día y la noche, la luz y la oscuridad, arriba y
abajo, el bien y el mal, etc. Estamos conscientes de la grandeza y la
dinámica que se esconde más allá de adorar a los símbolos Sol y Luna.
Esta dualidad es la Fuerza que se encuentra en cada uno y buscamos
integrarnos con ella. Esta dualidad es sagrada, muchos se refieren a
ella como un monoteísmo dualista: una misma fuerza creadora con dos
cualidades; y es llamada el Dios y la Diosa.

Bibliografía
http://www.wicca.vzla.org/
http://www.geocities.com/elloradanan2/
http://www.geocities.com/lavenderwater37/
Enciclopedia Microsoft Encarta 2000. Tema: Politeísmo.