Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad
tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen
los miedos, porque la realidad es y nada la cambia.
Aunque vas diciendo que buscas la felicidad, lo cierto
es que no quieres ser feliz.
Prefieres volver al nido antes que volar porque tienes
miedo, y el miedo es algo conocido y la felicidad no.
Hace falta despertar.
El miedo sólo se te quita buscando el origen del miedo. El
que se porta bien a base de miedo es que lo ha domesticado,
pero no ha cambiado el origen de sus problemas: está dormido.
Tienes miedo porque te sientes amenazado por algo que ha
registrado la memoria. Si despiertas, y puedes observarlo
claramente recordando su origen, el miedo no se volverá
a producir, porque eliminarás el recuerdo.
Lo contrario al miedo es el amor. Donde existe el amor no
hay miedo alguno. Y el que no tiene miedo alguno no teme a
la violencia, porque él no tiene violencia alguna. Toda
violencia viene del miedo y crea más violencia.
"No tengáis miedo", dice Jesús en el Evangelio.
Todo el Evangelio está lleno de estas advertencias: "No
temáis..., no os preocupéis..., no os aflijáis..."
Tomamos de la vida lo no real. Le tenemos mucho miedo a la
verdad, y preferimos hacer ídolos con la mentira.
El que se enfada es que tiene miedo.
Nosotros huimos de los enfados porque provocan nuestros
miedos y, a la vez, nos ponen violentos. Nos asustamos de
la agresividad porque despierta nuestra propia agresividad.
Nos defendemos no por justicia, sino por miedos.
La buena religión te enseña a liberarte de los fantasmas,
y la mala a fiarte de las medallas. No metamos a Dios en los
fantasmas.
Petición de revisión


QUE PENSAMIENTO MUY BUENO TE FELICITO, ME GUSTO HARTO NADA QUE DECIR HAY MUCHO DE CIERTO EN LO QUE ESTA AHI.
CUIDATE Y ESTAMOS EN CONTACTO
me gusto mucho felicidades por todo loq ue escribes